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Hace aproximadamente dos décadas atras a los alumnos que cursabamos
antropología en la Universidad de Buenos Aires cuando se nos iniciaba
en el conocimiento de los conceptos fundamentales de nuestra carrera,
se nos advertia sobre el rol negativo de los medios de comunicación
en relación al folklore. El Prof. Ciro Lafón (1)
en sus clases de Introducción a la Antropología les adjudicaba
un efecto "disolvente", de tergiversación y "simplificación"
en relación a las manifestaciones folklóricas "auténticas".
Veinte años mas tarde, todos los campos de la producción cultural
y no sólo el de la producción folklórica, se reconocen afectados
por procesos que Nestor García Canclini (2)
denomina "hibridación" y Beatriz Sarlo (3)
"balcanización". Procesos complejos de mezcla, fragmentación
y desplazamiento de los componentes formales y simbólicos de las
producciones culturales. Distintos autores desde ópticas diferentes
identifican entre sus principales factores de producción a los medios
masivos de comunicación y a su efecto de creación de una audiencia
a escala planetaria. Los cuales se conjugan con los procesos de
urbanización acelerada que trajeron aparejado la emergencia de grupos
de interacción intermitentes, fenómeno que da lugar a la existencia
de universos simbólicos abiertos y transitorios (4)
. Esta situación nos esta obligando a replantearnos las delimitaciones
y categorías de reflexión con las que nos movíamos habitualmente
en el campo de las ciencias sociales.
En efecto, la distinción entre lo oral y lo escrito, el pueblo
y la elite, la producciones informales y formales, lo cotidiano
y lo ceremonial y una concepción equilibrada de sus interrelaciones,
se mostraron eficaces para describir los campos de estudio de las
producciones culturales hasta la II Guerra Mundial . Ante la certeza
de que tales distinciones y conceptos ya no dan cuenta de la realidad
socio-cultural, desde distintos ámbitos disciplinarios se estan
replanteando los efectos de los medios de comunicación sobre la
produccion y el consumo cultural de los distintos grupos sociales.
En el campo específico del Folklore al mismo tiempo que es observable
un creciente interes por ahondar esta reflexión, es posible advertir
la superación de posturas que pronosticaban la extinción de su objeto
de conocimiento en la sociedad contemporánea (5)
En los países centrales, aunque con matices diversos, parecería,
que prevalece lo que podríamos denominar una postura optimista.
Por ejemplo Rudolf Schenda (6) folklorista
europeo sostiene que "nunca el folklore estuvo mejor que bajo
la bandera de la cultura masiva. El folklore reproducido y ubicado
en nuevos contextos genera nuevos géneros y es mucho mas prolifero
que antes". Linda Degh, de origen húngaro, pero con actuación
en la academia norteamericana, es conocida y reconocida en el campo
del Folklore porque desde hace décadas viene estudiando la interrelación
entre los medios de comunicación y los generos populares en los
ámbitos urbano-industriales contemporáneos, Ella realiza lo que
denomina una "etnografía de la actuación" de los medios
que resulta en una descripción de la actuación de los consumidores
de sus mensajes según distintos grupos sociales y en la documentación
de como a partir de ellos se crea, según la autora, nuevo folklore.
y como se retroalimentan ambos campos (7) .
Entre los estudiosos latinoamericanos, tanto folkloristas como
no folkloristas, en cambio, encontramos a aquellos que ante la perspectiva
de que nuestros países se conviertan en una suerte de suburbios
de Hollywood tienen una posición esperanzada que supone que el pueblo
recreara y elaborá los mensajes producidos por los medios masivos
y las industrias culturales realizando una nueva y auténtica síntesis
en la dirección de sus intereses (8) .Otros
en cambio han asumido posiciones mas cautelosas y críticas. Y aun
aquellos que asumen la evidencia de la mezcla y la hibridación cultural,
sin embargo se preguntan si no es necesario sostener una noción
de tradición en tanto un lugar privilegiado y constante, un modelo
utópico de continuidad larga con el pasado y/o de pertenencia a
una sociedad solidaria. Este modelo lo contraponen a la transitoriedad
de la cultura de los medios, y sus efectos de fragmentación y alienación
cultural. Alienación que se produciría al separar a los agentes
sociales de la complejidad simbólica y formal que históricamente
han producido para representar socialmente el mundo social (9)
.
Con la intención de realizar una contribución a esta reflexión
creemos que los autores citados mas allá de sus divergencias utilizan
en sus argumentaciones una concepción muy genérica de lo que es
folklore o en su defecto cultura popular, con lo cual las afirmaciones
que realizan acerca de la interrelación con los medios de comunicación
en ocasiones hace aparecer como contrapuestas posiciones que no
lo son tanto, puesto que se refieren a aristas diferentes de un
mismo proceso de cambio, inacabado y lo suficientemente complejo
como para invalidar cualquier pretensión de dar cuenta de él desde
un único punto de vista.
Como creemos que esta reflexión debe realizarse adoptando alguna
definición por mas provisoria que esta sea, acerca de lo que se
entiende por folklore, retomamos la posición que se sustenta desde
la Carrera de Ciencias Antropológicas de la UBA (10)
, Desde hace mas de una decada se ensen~a e investiga alrededor
de una hipótesis en la que el adjetivo "folklórico" no
es aplicable a sustancias ni esencias del mundo social, sino a determinada
eficacia participativa e identificatoria, emocional y simbólica
que produce la interpretación de los comportamientos sociales tales
como narrar historias sobre "espantos" o cantar tangos
en un cumpleaños, ejecutar el erque en la quebrada de Humahuaca
o ensayar las canciones de la murga del proximo Carnaval en un barrio
porteño, conducir un colectivo por la ciudad de Buenos Aires o desfilar
en el automovil familiar por las calles de la ciudad de Jujuy durante
la fiesta del Señor del Milagro, tejer mantas de vicuña en un rustico
telar criollo en Laguna Blanca en Catamarca o aprender tapiz en
la escuela del barrio de Palermo, ecoger el ganado en una estancia
patagonica o trabajar como periodista en la sala de prensa de la
Casa de Gobierno, etc. Interpretación que comparten tanto los productores
como los interpretes de tales comportamientos , y que, en función
de dicha eficacia, se constituyen en un grupo de pertenencia.
La particularidad de dicha segmentación del todo social es su no
coincidencia con y aún su capacidad de atravesar en sesgo, otras
delimitaciones constitutivas del campo societal, tales como aquellas
caracterizadas en el presente momento histórico por la clase social,
la nacionalidad, la etnia, la ocupación o la edad. Por ello la orientacion
del Folklore apunta al conocimiento de aquellas modalidades de ese
hacer y ese saber social, que configuran grupos de identidades diferenciales.
El reconocimiento de estas unidades o grupos folklóricos no se
hace en funcion de limites preestablecidos sino de la capacidad
de sus miembros de producir e interpretar los comportamientos propios
y ajenos segun codigos especificos con respecto a los establecidos
en la sociedad en el seno de la cual se inscriben, La principal
virtud de esta posicion es la de no vincular mecanicamente grupo
e identidad, puesto que el punto de partida no es ni lo uno ni lo
otro, por mas obvia que esa relacion pueda ser para el investigador
o el sentido comun, sino el comportamiento social. Y en este contexto
teorico la identidad es tanto un efecto de significacion como una
informacion presente en la interpretacion del comportamiento de
los actores sociales.
Asumida esta posición diferenciamos por lo menos tres posibilidades
de vincular el folklore y los medios de comunicación:
- a) el folklore de los medios de comunicación,
- b) la influencia de los medios sobre la producción de folklore
y
- c) la reproducción del folklore a través de los medios masivos.
Tal diferenciación nos parece necesaria puesto que cada una de
ellas se constituyen en una problemática específica que amerita
conceptos, orientaciones y tratamientos diferentes.
El primer punto remite a la posibilidad de conjeturar e investigar
sobre el folklore producido en los medios masivos de comunicación.
Me estoy refiriendo a los medios como un ámbito ocupacional o laboral,
un espacio institucional ya constituido y en ese sentido, un ámbito
posible entre tantos otros en la sociedad contemporánea para la
producción y actuación de comportamientos con un tipo de eficacia
identificatoria a la cual denominamos folklórica. En una investigacion
en curso dirigida por la Dra. Blache se observa como entre periodistas
de medios graficos de Argentina, concurrentemente el uso de determinados
términos ("kiosco", "periodismo de funcionario"
o "defender la quintita") se da cuenta de la construcción
de nociones de objetividad, independencia, y poder especificas que
van desplegando modalidades diferenciales de concebir el mundo laboral
en relacion al deber ser social del periodista y que como tal se
constituyen en posibilidades de identificacion y participacion folklórica
entre los periodistas argentinos (11) .
Un segundo ámbito de reflexión, por cierto muy diferente a la anterior,
sería aquel que focaliza su interés en lo que habitualmente se denomina
"las influencias recíprocas" que pueden identificarse
entre la producción de folklore y los medios masivos de comunicación.
La preocupación por esta relación ingresa al campo del folklore
en términos de una diferencia sustantiva casi fundante de la definición
del objeto de estudio. Como bien lo ha señalado Linda Degh, durante
mucho tiempo la diferencia entre las manifestaciones folklóricas
que circulaban por canales orales y aquellas que circulaban por
canales eruditos y literarios mantuvo las relaciones entre los dos
campos en forma equilibrada no obstante el reconocimiento de la
existencia de interconexiones y reelaboraciones..
No obstante esta clara división entre el folklore y otros campos
de producción cultural comenzó hace tiempo a dilatarse. Ya para
la década de los 60 los folkloristas se preguntaba ¿si el análisis
estructural revela que los chistes contados por un cómico judío
en NY a través de la radio no difieren de los que circulaban en
esa comunidad, entonces porque unos son folklóricos y otros no?.
Los esfuerzos por contestar esta pregunta derivó en dos caminos,
uno el de un replanteo de las nociones a partir de las cuales se
definía lo folklórico, otra la de flexibilizar intuitivamente los
límites establecidos entre ambos campos. Flexibilidad que significó
la incorporación al campo propio de estudio, de las manifestaciones
que circulaban por los nuevos espacios inaugurados por los medios
de comunicación .
En una publicación muy reciente Linda Degh presenta un estudio
de varios casos .Entre ellos conjetura que las creencias de la gente
en agentes sobrenaturales y soluciones de tipo mágico son utilizadas
para elaborar estrategias de ventas de productos a través de los
periódicos. Se refiere concretamente a la publicidad de objetos
como cruces, piedras y pirámides cuya venta se apoya según la interpretación
de la autora, en reformaciones con fines comerciales de leyendas
y cuentos tradicionales (12) . Es a partir de estudios de este tipo que autores como
Schenda suponen que los medios masivos y sus posibilidades de alcanzar
públicos masivos han contribuido a ampliar también el campo de competencia
de los folkloristas.
Afirmación interesante en el sentido que reconoce que mas de dos
centurias de tradición analítica e interpretativa que fue acumulada
por los estudiosos del folklore puede ser transpolada con éxito
a nuevos campos, no necesariamente generadores de folklore, como
los inaugurados por el de los medios masivos. Sin embargo advertimos
otra línea de abordaje a estas "influencias" y que se
esbozan a partir de realizar un mayor precisión teórica acerca del
folklore como objeto de conocimiento En un artículo reciente, Magariños
de Morentin (13) , continuando con la serie
de trabajos que iniciara hace ya más de una década con Marta Blache,
diseña una estrategia metodológica para identificar los aspectos
folklóricos en la narrativa oral.
Retomando la propuesta de que lo folklórico surge de una transformación
de aspectos institucionales del comportamiento, en este caso narrativo,
pone de manifiesto mediante una selección cuidadosa de ejemplos
que los medios de comunicación pueden ser agentes activos del espacio
donde se normalizan las formas textuales , la construcción del referente
y la praxis comunicativa de cualquier relato contemporáneo. El desarrollo
narrativo de la información de las agencias, las telenoticias, los
informativos, los filmes para vídeo y TV, así como sus contenidos
bélicos, policiales, políticos y las nuevas situaciones de comunicación
de tales formas y contenidos propuestas por los medios confluyen
configurando las bases institucionales del narrar.
Constituyéndose por lo tanto en una instancia necesaria para identificar
aquellas modalidades del narrar con efectos folklóricos, en un mundo.
o en la mayor parte de él, dominado por los mensajes de los medios
de comunicación . Así estos mensajes son incorporados como una de
las condiciones de producción de lo folklórico, como parte de su
base institucional, y no como el causante de su extinción. Recientemente
Flora Losada (14) presento a través de un vídeo
fragmentos del desarrollo de la fiesta del Señor del Milagro en
Jujuy . Allí en esta celebración de la comunidad de residentes bolivianos
en San Salvador de Jujuy, es posible observar la peculiar incorporación
de objetos de producción industrial y de amplia difusión a través
de los medios como es el caso de un nutrido repertorio de muñecos
que corporizan a los personajes de Disney, o "souvenirs"
de claro valor turístico fuera del contexto de la fiesta,
Estos se conjugan con otros de origen tradicional sobre el espacio
acotado de aguayos de factura industrial que se ubican sobre el
automovil familiar y forman parte de las ostentaciones rituales
de esta festividad local. con eficacia identificatoria-diferenciadora
para quienes participaban de ella. Estos y otros ejemplos indican
que los discursos de los medios masivos de comunicación implican
la incorporación al campo folklórico de texturas y modalidades de
producción para los cuales tenemos que producir nuevos instrumentos
para su registro, análisis y explicación. Por ultimo, y diferenciandose
de los temas anteriores estaría la reflexión sobre la comunicación
mediatica del folklore. El tema es muy amplio y posee multiplicidad
de facetas, pero lo quiero vincular aquí con los efectos de fragmentación
y alineación cultural que se les adjudican a los medios masivos
de comunicación.
Para pensar el problema, enunciarlo de alguna manera parece interesante
primero diferenciar la comunicación de un fenómeno con eficacia
folklórica de aquellos momentos que ese "mismo" fenómeno
es difundido por razones de otra índole (económicas, políticas,
educativas) en otro ámbito, Este cambio de contexto supone el cese
de su efecto folklórico original. Es lo que pasa con determinadas
manifestaciones cuando se les recrea para un programa de televisión
aunque otro tanto sucede con las artesanías tradicionales al exponerlas
en los museos, o las danzas rurales cuando se las enseña en las
escuelas. Esta diferencia ha sido intuida desde muy temprano por
diversos folkloristas,y la mas conocida y admitida por lo menos
en el área latinoamericana es la correspondiente a los deslindes
conceptuales entre folklore y proyecciones folklóricas realizados
en su momento por Raúl Cortázar (15)
Desde el campo de la semiótica se sostiene que la diferencia entre
una y otra circunstancia es la forma en que el receptor participa
en el control de los signos del mensaje. En el ámbito interpretativo
en que se produce la eficacia folklórica el espectador es un participante
activo porque es capaz de evocar de lo ya visto, de lo ya explicado,
de lo ya conocido, una secuencia de signos con determinadas características,
entre las cuales está, aquella secuencia de signos en la que productor
e interprete participan de un mismo proceso de cooperación, es decir
evidencian un misma modalidad de control de dichos signos (16)
. Algo que en la actual coyuntura histórica, los estudiosos del
campo de la comunicación consideran que no ocurre cuando la manifestación
se difunde por los medios masivos de comunicación. Y no por alguna
cualidad intrínseca de estos medios sino que la explicación deberia
buscarse en las condiciones desiguales (económicas, simbólicas y
tecnológicas) que estructuran actualmente el campo de la comunicación
massmediatica , en seno del cual se tiende a constituir como tal
una audiencia genérica e indiferenciada a escala mundial.
Con estas direccion apenas ezbozada en la reflexión tal vez sea
posible ahora entender porque para los folkloristas europeos y norteamericanos
los medios masivos no cumplen un rol necesariamente adverso a la
producción de rasgos culturales propios y en cambio persiste la
desconfianza o la crítica en el ámbito latinoamericano. Los primeros
indagan sobre fenomenos de comunicacion en que los referentes culturales
son aquellos generados por su propia historia y los segundos, o
sea nosotros mismos, indagamos sobre fenomenos de comunicacion cuyos
referentes tienden a ser sustituídos por los de los primeros.
La desconfianza que algunos autores manifiestan entonces sobre
sus efectos sobre las representaciones sociales de nuestra realidad
radicaria entonces en el efecto de separacion de los agentes sociales
de las complejidades simbólicas y formales que historicamente han
producido..y de las dificultades que esto provocaria en nuestros
diferentes grupos sociales para generar crear o reelaborar en este
momento histórico otros posibles lazos de continuidad con nuestros
pasados desde el presente.
* Con ligeras variantes esta ponencia se leyo en la Jornada de
Folklore y Comunicacion realizada en la Universidad de la Plata
en noviembre de 1995 y que se encuentra publicada en la Revista
de Investigaciones Folkloricas nª 11, diciembre de 1996..
** Departamento de Ciencias Antropológicas- FFy L- UBA.
(1) LAFON, Ciro René (1972) Nociones de Introducción a la Antropología.
Buenos Aires,Editorial Glauco, pag 21
(2) GARCIA CANCLINI, Néstor (1994) Repensar la identidad en tiempos
de globalización. Ponencia presentada al VI Coloquio Internacional
sobre Identidad en los Andes. San Salvador de Jujuy, 8 al 11 de
agosto. y (1995) Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales
de la globalización. Grijalbo, Mexico, pp 114-117.
(3) SARLO, Beatriz (1994) .Escenas de la Vida Posmoderna. Intelectuales,
arte y videocultura en Argentina. Buenos Aires Ariel
(4) DE CARVALHO, José Jorge (1994) . "La presencia de las
tradiciones folklóricas en la industria cultural". Revista
de Investigaciones Folklóricas 9:18. Buenos Aires.
(5) Esta idea de desligar la producción de folklore de la existencia
de modos de vida preindustriales en el seno de la sociedad moderna
y atribuir la producción de folklore a cualquier grupo humano,
implica asumir que los fenómenos con calidad folklórica en un
mundo con procesos de globalización presentarán necesariamente
diferencias tanto de formas como de contenido en relación a aquellos
tenidos como tales durante, el pasaje de la sociedad agraria tradicional
a la sociedad moderna, pasaje en sel seno del cual surgieron los
estudios folklóricos.
(6) DEGH, Linda (1994) American Folklore and the Mass Media.
Indiana University Press. pag 1
(7) DEGH, Linda. op. cit 1-11
(8) FORD, Anibal, (1985) "Cultura dominante y cultura popular".
En A. Ford, J.B. Rivera y E. Romano. Medios de comunicación y
cultura popular. Legasa, Buenos Aires. pp 20-69
(9) DE CARVALHO, José Jorge (1994) .op.cit.
(10) BLACHE, Martha y Magariños de Morentin, Juan Angel (1980)
. "Enunciados fundamentales tentativos para la definición
del concepto de folklore". Cuadernos del centro de Investigaciones
antropológicas 3:5-15 Buenos Aires.
(11) BIALOGORSKI, Mirta y COUSILLAS, Ana (1997) " Construcciones
folklóricas del concepto de poder entre periodistas" Informe
Final en el Proyecto Folklore laboral en los medios de comunicación.
Tradiciones, conflictos, condicionamientos y relaciones de poder
en grupos periodísticos¨. Directora: Dra Martha Blache- CONICET.
Bs. As. 1997. (mimeografiado) .
(12) DEGH, Linda. op. cit. pp.34-109
(13) MAGARIÑOS DE MORENTIN, Juan Angel (1994) . El código folklórico
en la narrativa oral. En Revista de Investigaciones Folkloricas
nº 9: 14-17. Buenos Aires
(14) LOSADA, Flora. El señor del milagro en Jujuy. Video. Universidad
de Jujuy, 1995
(15) CORTAZAR, Augusto Raúl.¨Los fenómenos folklóricos y su contexto
humano y cultural. Concepción funcional y dinámica¨Teorias del
Folklore en América Latina, INIDEF, Caracas, pp 45-94.
(16) MAGARIÑOS DE MORENTIN, Juan Angel (1993) . El Contexto de
interpretación de los fenómenos folklóricos. En Revista de Investigaciones
Folkloricas nº 8:19-22.
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