Estrategias simbólicas del cine: juego
de reconocimiento e invención de identidades.
Por Yolanda Mercader
Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco
Ciudad de México
Abstract - Resúmen
La presente investigación está orientada
hacia el análisis del cine como precursor e impulsor, de lo actualmente se denomina
como la ''Civilización de las imágenes'' .La incursión del cine en la vida social
dio lugar a la conformación de un nuevo tipo de identidad: la identidad cultural.
La cual creo imágenes que la mirada que ''sobre nosotros'' y ''sobre ellos'',
patentes en cada uno de los filmes producidos por el cine norteamericano (largometrajes-ficción).
Esto se logró a través de un largo periodo de consumo de la producción cinematográfica,
que ha perneado a todo el mundo, en mayor o menor medida, pero que nadie ha
escapado de su influjo. Durante el nacimiento del cine, fue una etapa basada
en el descubrimiento de un nuevo lenguaje, de una nueva forma de comunicación
lo que implica forzosamente un aprendizaje lento tanto de los realizadores como
del público consumidor. Es decir este lapso formativo permitió encontrar su
especificidad al cine, tanto en su forma de expresión narrativa, como en la
forma de expresión de su contenido (diegesis), en donde hubo que confrontarse
el tiempo representado y el tiempo de la historia y sólo de esta forma se pudieron
establecer las condiciones de lectura, de este nuevo producto, en donde entran
en juego tanto el horizonte de experiencia individual, como el horizonte de
expectativas canónicas, la lectura genérica y el mercado simbólico de la película.
Con objeto de poder comprobar está hipótesis se
debió establecer dentro del contexto de la mayor producción filmográfica unida
a las estrategias de distribución y consumo. Y esta sin duda alguna fue la filmografía
hollywoodense quien desde el inicio del lenguaje cinematográfico ha llevado
la delantera en estos aspectos. Así dentro de está proposición se seleccionó
una muestra que pudiera ser manejada y que permitiera ser susceptible a un análisis,
por ello se selecciono las películas realizadas en los E.U.A., en donde se
abordan temas sobre México y/o los mexicanos, durante el periodo formativo del
cine que va de 1896 a 1930. Lo anterior analizado bajo la óptica de las teorías
de la recepción, en las cuales el espectador se perfila como el sostén del discurso
cinematográfico..
La identidad que el cine promociona y difunde en
sus inicios permitió la definición de "Nosotros" y "Ellos" permitieron
que se estableciera un inconsciente colectivo en donde prevalece la dominación
ideológica de los E.U.A. sobre el resto del mundo, al ser ellos los mayores
productores de filmes y nosotros en sus consumidores cautivos de los productos
cinematográficos. Esto puede explicarse de diversas formas, una de ellas por
que el cinematógrafo fue el mejor representante de la modernidad, así como facilitó
la organización del trabajo del sistema capitalista el cual marcaba un tiempo
espacio para las actividades de entretenimiento, en el que se mantuviera ocupado
el tiempo libre, de ésta forma el cine nos arropó mediante un cortejo de seducción.
Tras el disfraz de diversión y entretenimiento e información, se transmite
una imagen de México y lo Mexicano, misma que se nos fue inculcando, es decir,
el cine crea y recrea una imagen de "nosotros", que dista de la visión que
"nosotros" tenemos de nosotros mismos. Así el cine en su aparente inocencia
de diversión y entretenimiento, logra inculcarnos estereotipos, que hasta la
fecha se repiten en diferentes manifestaciones icónicas gracias al desconocimiento
de la verdadera naturaleza y eficacia del cine. Esto no quiere decir que las
producciones cinematográficas hubiesen tenido como fin último el lograr esto,
sino que al definir su realidad y su punto de vista lo transmitieron y los espectadores
sólo lo aceptamos pero de igual forma, ellos aceptaron la suya, de tal forma
que ambos quedamos atrapados en la mágica telaraña del cine, quedando fijados
en una falsa identidad ambas partes, donde entra la disyuntiva entre lo que
él piensa que es y lo que percibe que los demás ven en él y esperan de él.
Estrategias simbólicas
del cine: juego de reconocimiento e invención de identidades.
Por
Yolanda Mercader
Universidad
Autónoma Metropolitana - Xochimilco
Ciudad
de México
La identidades se producen en el relato
cinematográfico con un proceso muy similar al del cualquier otra mercancía,
y al igual que las mercancías son ofrecidas al consumidor, en donde se elige
entre un gran y amplio mercado, ahí tenemos la variedad de consumo que el mundo
hollywoodense nos ha ofrecido desde su origen.
El cine está relacionado con la estética que tiene
que ver con la sensibilidad cotidiana del sujeto. Es decir de la manera en que
se comporta el ser humano, y como se ubica en la cotidianeidad es decir la manera
como actúo en todos y cada uno de los momentos de mi vida (dormir, comer, jugar
trabajar etc.,) y en ello se incorpora la constitución del ser espectador de
cine, puesto que es ahí donde se comparten los signos del imaginario colectivo,
es donde se producen circulan y consumen las identidades.
El cine es un acto de comunicación sensible
que se establece en un diálogo de un individuo con otro específico y que involucra
las formas de representación estética, gestos, rituales, palabras, sonidos cuyo
fin es producir y repartir sentido y significación desde la sensibilidad de
los individuos involucrados en este proceso. Todos estos elementos crean la
creación de un efecto de identidad, con el fin de diferenciarse.
Finalmente es la forma como nosotros mismos
damos valor de uso a los signos para que signifiquen algo para cada uno de nosotros
y como la experiencia articulada por contextos de significación sensible produce
efectos que tocan o conmueven al sujeto de tal experiencia ya le otorgan un
entendimiento, una afinidad o tal vez una disparidad con respecto a lo que el
otro experimentó.
El cine es la primera industria cultural
del mundo contemporáneo, que representó complejas maquinarias políticas y económicas,
el cine vino a cambiar a las redes por las que se establece el tráfico simbólico
y comunicativo de nuestras sociedades, el cine como espectáculo masivo exhibe
una creciente integración estratégica en la que la monopolización económica
de la producción cultural transforma todas las reglas que expresan a los intercambios
comunicativos entre los diversos segmentos sociales. Las redes culturales multiplicadas
en todos los registros de la vida cotidiana, se manifiestan los reordenamientos
estratégicos de los países centrales en relación con los países en su esfera
de influencia.
El cine condujo a una relativa homogeneización de
los bienes simbólicos, en los que si duda alguna se prescriben los criterios
de máxima rentabilidad. La expansión de públicos y de sus necesidades, impone
nuevos criterios y regímenes de comunicación y de un reordenamiento sustancial
en los mecanismos del lenguaje visual. Los consumidores de la nueva cultura,
eran públicos y destinatarios heterogéneos, modernos públicos transnacionales
unificados en la diferencia, puesto que están constituidos por diversas por
diversas clases y grupos sociales y por ende, de diferentes localizaciones
sociales y simbólicas.
Así el cine creó un universo habitado por
infinitas expectativas, despejando y poniendo en escena una pluralidad de mensajes
a partir de principio de eclectisismo, la variedad temática, la multiplicidad
de ofertas e interpelaciones, que tuvieron como objetivo ampliar la visión y
reclutar sistemáticamente los públicos dispersos. Sin embargo esta supuesta
posibilidad de mostrar todo actuó como coartada y simulacro de pluralidad.
El cine hizo con su irrupción una revolución
audiovisual del mundo moderno, produciendo efectos culturales, insospechados.
El imperio de la imagen a través del cine
trajo consigo nuevas formas de concebir el mundo, producción de nuevas formas
simbólicas de existencia y legitimación de emergentes expresiones culturales.
El cine al permitir aglutinar tal heterogeneidad
cultural, se convirtió en un discurso que integra al resto de los discursos
de nuestra contemporaneidad.
Es a través de la imagen proyecta por el
cine donde se construye la visión del mundo y se proyectan y construyen los
sentidos de las cosas.
El cine cambió por completo el comportamiento cultural
y perceptual de los individuos y de las sociedades. Su desarrollo influyó en
todas las clases sociales, al hacer que el mundo alcanzable, se modificaron
las relaciones sociales y transformó la visión del mundo pues día a día, nos
presenta un flujo constante de palabras, imágenes e información relacionadas
con sucesos que ocurren más allá del entorno y vida social inmediata.
El cine forma parte de la existencia social, por
lo que constituye un agente constructor de imaginarios. lo importante es como
ésta transmite significados y cómo estos pueden ser ejecutados en el mundo real
de los espectadores aún más, hasta donde el cine hizo posible que los consumidores
se apropiaran de partes del discurso cinematográfico que empataban con las representaciones
que poseen sobre su mundo. Esto hace un replanteamiento de la noción de identidad,
porque lo que la sustenta es la imagen, que conllevó, no sólo a la creación
de un lenguaje cinematográfico, o de un estilo, o género o un estereotipo, sino
que fijó los roles que cada cual debería de interpretar tanto en la pantalla
como en la vida misma.
El cine se manifestó como una explosión y multiplicación
general de concepciones del mundo. Los grupos sociales más diversos se hicieron
presentes en la palestra del cine, accedieron en ella a culturas y subculturas
de toda índole. Este efecto multiplicador del manejo de información, amplio
el concepto de realidad y abrió nuevos puntos de vista. Si el cine permitió
el camino hacia la emancipación, que tiene su base en la oscilación, la pluralidad
y en definitiva, la erosión del principio de realidad. hay tantas imágenes sobre
la realidad que corresponden a racionalidades locales (mimorías étnica, sexuales,
religiosas culturales o estéticas) que toman la palabra y dejan de ser acallados
o reprimidos por la idea de que existe diversas formas de captar la realidad.
La liberación de las diversidades conduce
a la posibilidad de hacerse reconocer y también, el efecto de desarraigo que
acompaña al primer efecto de identificación: el Yo frente a los demás, conlleva
a una consciencia de historicidad, de contingencia, de limitación de todos esas
nuevas informaciones, comenzando con las mías.
El cine abrió la existencia de vivir en
un entorno múltiple, que significa hacer experiencia de la libertad, entendida
como la oscilación continua entre pertenencia y desasimiento. El cine hace que
predomine una identidad creada por referencias a grupos cercanos, a consensos
locales, coyunturales y rescindibles, en donde se crean nuevas concepciones
contrarias a las que hasta antes de la aparición del cine creíamos verdaderas.
Es decir se crea una multiplicación de sistemas de valores y de criterios de
legitimación. Ya no se posee un único lugar para interpretar o dar sentido a
la historia, a la realidad de forma objetiva, esa pérdida de sentido se transforma
en la multiplicación de horizontes de sentido.
El cine construyo así nuevas relaciones
con lo visible, las imágenes permiten anticipar activamente lo real físico,
reproducirlo y manipularlo mediante simulación interactiva.
El cine vino a imponer el predominio de la información
visual. esta engendra, por medio de mensajes urgidos del medio ambiente inmediato
de los individuos, una especie de planetización de la representación del mundo,
y por consiguiente de la propia existencia humana." La información visual no
sólo suscita un nuevo tipo de representación del mundo y del hombre, sino, asimismo,
una nueva manera para este último de vivir y de ser."
El cine vino a transformar a la vida cotidiana,
su producción de imágenes se fue incrementando con una velocidad incitada, que
antes no había provocado ningún producto cultural, abriéndose así una red desaforada
de multiplicidad de ventanas que rompieron con la barrera espacio - tiempo
y el contacto directo humano-espacial. La proliferación indeterminada de imágenes
trazaron nuevos paisajes culturales en las sociedades, en donde se contribuyó
a fortalecer los nuevos estilos de individualismo, que no es más que el repliegue
hacia la vida privada junto con un cierto distanciamiento de la esfera pública."
Este declive es lo que algunos han designado como la aparición de la sociedad
de los espectadores y que, en muchos casos, se metamorfosea en una celebración
al consumo.
Antes de la llegada del cine los individuos
pensaban en su propio territorio y en lo que hace su diferencia, es decir su
identidad separada, propia diferente ante los demás. Así la identidad para el
individuo es dada por la definición social, en consecuencia, la identidad de
una persona o de un grupo puede ser relativa y definirse por contraste con la
de otra persona o grupo. El orgullo de lograr una identidad firme puede significar
una emancipación interior con respecto a una identidad grupal dominante." La
identidad es el resultado de una evolución relacional y cuyo valor es producto
de jerarquías definidas simbólicamente por el espacio social en su conjunto,
en un momento dado de su historia."3
Sin embargo la identidad se impone al ser
humano, como una carencia y un deber, no tenerla angustia, obsesiona, es más
condena a una eterna búsqueda. se vuelve un afán por encontrar unas equivalencia,
una semejanza, que afirme ser efectivamente la persona que se dice ser: la identidad
no es un ser sino un decir lo que se pretende ser "yo me nombro y me defino"
El acto de identidad es una apuesta en escena
social donde se define la identidad para y frente a otro, a través de un particular
proceso estético. Este procesos productor de efectos, motivos e impresiones
sensoriales, ayuda a cada individuo a que a partir de una práctica irónica,
retórica y dramática logre un efecto de identidad frente al otro. El otro es
la persona o grupo en relación a la identidad la cual se actualiza.
La búsqueda de la identidad, que a lo largo del
curso del ser humano se ha convertido en acto de primera necesidad, se ha expandido
en varias problemáticas inevitables en el: la biológica, la social y la psicológica.
el hombre se enfrenta a estos tres terrenos y en cada uno tiene que portar una
identidad. Una es demasiado evidente, la otra es extrema, de convivencia y la
tercera es la íntima, la que se convierte en supervivencia, con la que se lucha
en todo momento para conseguirla.
Es válido preguntarse desde que campo o
término el ser humano busca o le es impuesta su identidad, en el campo biológico
la identidad del ser humano la da el sexo (donde sólo existen dos: Masculino
y femenino), en el terreno sociológico, la identidad comienza desde las hordas,
según Emile Durkheim, se relacionaron de manera cruzada, para convertirse en
entidades formadas de manera heterogénea, que culmina en una identidad colectiva
basada en una normatividad que actúa como reguladora de la conducta, más no
creadora de ésta.
El ser humano enfrenta un debate entre su
identidad social y psicológica, ya que es de gran naturalidad la mentira y la
simulación de realidades en una convivencia y supervivencia, dentro de las sociedades
contemporáneas. hoy en día vale reflexionar si es la normatividad social la
que determina o engloba identidades y por ello es necesario preguntarse como
las industrias culturales y fundamentalmente el cine ha contribuido a inculcar
y a ser el vehículo portador del escaparate de identidades.
Con el avance y desarrollo tecnológico del cine,
se transformó de modo radical las maneras en que las formas simbólicas son producidas,
transmitidas y recibidas por los individuos en su vida cotidiana a través de
los medios masivos de comunicación. Por lo cual la vida social implica una vehiculación
de símbolos, textos, formas de ver, de actuar y de ser. el ser humano trata
de dar sentido, comprenderse a sí mismo y a los demás mediante la interpretación
de las formas simbólicas que produce y recibe. esto involucra la cultura, entendiéndola
como el conjunto de valores, costumbres, creencias, habitus y prácticas, características
de una sociedad en particular y el cómo las formas simbólicas se producen y
reciben en diferentes contextos por medio del cine.
Particularmente el cine fue el catalizador y dinamizador
cultural, ya que es ahí donde se entrecruzaron los cambios sociales, económicos
y políticos que conformaban a las sociedades. en la búsqueda de su identidad
social tanto mexicanos como los estadounidenses encontraron al cine como su
mediador a sus propias expresiones, es decir, a las artes, hechos culturales
y bienes simbólicos y a una nueva forma de comunicación que da origen a la
identidad cultural, que se puede considerar como la gran cuarta identidad que
el hombre se ha propuesto construir.
Es precisamente en los inicios del cine cuando
coyunturalmente tanto los mexicanos se encuentran en una etapa convulsa, en
donde se está luchando por lograr una identidad social por la gran mayoría
de la población, y por coincidencia los norteamericanos, también están tratando
de lograr esa misma identidad, quienes son ellos, frente al mundo, no sólo
como hegemónicos económicamente, sino socialmente, lo cual se ve influenciado
en la necesidad de crear a la brevedad posible esa identidad, ya que necesitan
incorporar a la gran cantidad de inmigrantes que están llegando a su territorio,
así como al desarrollo del oeste y Florida, es decir es una etapa de grandes
cambios y de la necesidad de crear una conciencia social, a fin de experimentar
la integridad, es necesario sentir una continuidad progresiva entre aquello
que se tenía en un largo proceso y lo que se confronta ahora y que promete ser
en el futuro. Es decir entre lo que se piensa que es y lo que se percibe que
los demás ven en él y esperan de él.
Por ello la identidad incluye la suma de
todas las identificaciones que le proporciona el cine como líder de la figuración
de la realidad. Así la identidad que le ha proporcionado el cine es entendida
como duelo, puesto que al adquirir una nueva identidad, no consiste en asumir
elementos e integrarlos sucesivamente, sino que el proceso de incorporación
de estos nuevos elementos culturales no es más que confesar la necesidad de
cumplir una destrucción, la que reconoce a su vez su dependencia retroactiva,
en el que se toma conciencia de su sentimiento de realidad que posee de su persona
frente a sus objetivos.
Ir al cine significa poner en marcha simultáneamente
diversos aspectos simbólicos e imaginarios, a la vez íntimos y colectivos: la
apuesta ideológica al elegir una película, la emoción expectante de las luces
que se apagan, la absorción temporal de nuestra identidad a partir de la pantalla,
y la experiencia de volver, poco a poco, al mundo irreal, ese simulacro que
está fuera de la sala de proyección.
Es decir, cuando aparece el cine, los individuos
asumieron una decisión, de asistir al nuevo espectáculo, ya fuera por curiosidad,
por interés, o cualquier otro motivo, con ello se inicia una nueva estrategia
comunicativa en donde la narrativa, acompañada por un ritual, logra atrapar
al espectador, a través de las imágenes proyectadas en la pantalla.
Sin duda alguna los títulos de las películas es
uno de los primeros mecanismos de seducción, el cual sugiere y condensa emblemáticamente
el sentido que habrá de precisarse al concluir la película. De alguna manera
adquieren dimensión oracular, aunque un título no garantiza el contenido, ofrece,
al menos, la posibilidad de formular hipótesis de lectura que serán probadas
o disprobadas por el espectador.
Entre los elementos que intervienen en la
decisión de ver una película se encuentran el gusto, la ideología y el temperamento,
que son distintos nombres para hablar del sustrajo mítico de cada espectador,
y desde el cual éste reconoce, complaciente o críticamente, el horizonte cultural
sobre el cual se presenta cada nuevo título cinematográfico.
En los orígenes del cine oleadas de películas
se produjeron los temas eran en apariencia al azar, pero atrajeron el interés
coyuntural de distintos públicos, son la expresión de pliegues históricos concretos
que responden a contextos reconocibles para un observador atento. Esto trajo
consigo la creación de géneros, que solamente se consolidaron a partir de la
llegada del sonido del cine
El cine es uno de los fenómenos culturales,
que siempre están presentes en la vida de los habitantes del siglo XX, desde
su nacimiento se manifestó como un fenómeno cultural que logró concentrar a
grandes multitudes, bajo el amparo de sus narraciones hechas con imágenes. Estas,
no eran otra cosa más que la representación del orden visual del mundo que se
habitaba, pero que ahora gracias al cine se permitía el almacenamiento de la
las imágenes, pero a la vez se intercambiaban, dándoles así un uso social y
con ello se manifestaba una nueva identidad, la IDENTIDAD CULTURAL. Está se
manifiesta en función del consumo de estos nuevos productos "películas", lo
cual permitía a su vez intercambiar significaciones en el mercado simbólico
y de ello depende nuestra inserción en la vida social.
El discurso cinematográfico no es sólo un
texto audiovisual, sino que el film actúa como un acontecimiento en sí mismo,
convirtiéndose en un motor de la historia y no sólo en su representación que
incluye la suma de todas las identificaciones que le proporciona el cine como
líder de la figuración de la realidad.
Ciudad de México. 2000
Nota: El presente trabajo se desprende de una investigación
más amplia la cual comprendió dos etapas, la primera fue la recopilación de
las fuentes, lo que significó localizar las cintas originales, o en caso encontrar
los documentos que permitieran identificar las diferentes producciones cinematográficas
del periodo seleccionado. Esto implicó el consultar diferentes filmotecas, bibliotecas
y hemerotecas tanto de México, como en los Estados Unidos.
El material recopilado (Filmografía), se analizó
tanto en su parte técnica como en su contenido, elaborándose una ficha base
que incluye: nombre de la película, director, actores, productor, año de realización,
sinopsis de la misma, género. Con está información se elaboró una filmografía
que se manejo a través del diseño de un programa computacional, que permite
localizar la información bajo cualquiera de los aspectos que contiene la ficha
principal. Toda este trabajo de recopilación y análisis filmográfico, se ha
presentado en un CD-ROM, denominado "Retrato hollywoodense".
La
segunda etapa fue la integración y análisis de la filmografía, de la cual se
desprende el presente artículo
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