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Mónica Patricia Valentini
Resumen
Este artículo resume el estado actual de las investigaciones
subacuáticas en el área andina, el emprendimiento del arqueólogo
boliviano Carlos Ponce Sanginés y su equipo en las aguas del
lago Titicaca y las perspectivas del potencial científico
subacuático de los lagos de la región del altiplano y en la
costa del Pacífico.
Abstract
This report summarizes the present situation of the underwater
investigations at the Andean area, the undertaking fulfilled
by the Bolivian archaeologist Carlos Ponce Sanginés and his
team in the lake Titicaca waters and the perspectives of the
underwater scientific potential of the high plateau lakes
and the Pacific shore.
Los últimos años han significado un avance en el desarrollo
de la Arqueología Subacuatica como disciplina científica,
transformándose en un exponente muy importante en la búsqueda
del conocimiento.
Si bien la Arqueología que nació siendo arqueología de barcos,
hoy ha ampliado su campo y, a nuestro parecer beneficiosamente,
ha aumentado en forma considerable el Interés internacional
por el Patrimonio Cultural Subacuatico y la necesidad imperiosa
de su protección.
La condiciones especiales y los altos niveles de conservación
de los bienes sumergidos han permitido que, a partir del
desarrollo de las diferentes operaciones de investigación,
se haya comenzado a recuperar información que hasta el momento
había permanecido olvidada o perdida.
Son pocas las experiencias de investigación arqueológica
en el medio subacuático en Sudamérica, pero es precisamente
en donde esta disciplina se ha caracterizado por desarrollar
proyectos que no solo significaban el estudio de las embarcaciones.
Las aguas internas encierran mucha información que, a través
del enfoque subacuático, pueden complementar y completar las
investigaciones arqueológicas. En la región los sitios arqueológicos
sumergidos no solo corresponden a eventos ocurridos durante
la época colonial, como podrían ser los restos náufragos,
también de tiempos prehispánicos existen casos, al interior
del territorio, en los fondos de lagos , lagunas y vías fluviales.
Las costas del Pacífico en Sud América se caracterizan por
la profundidad y las bajas temperaturas, lo que ha favorecido
la poca actividad de los cazadores de tesoros y la baja localización
de sitios, siendo necesaria la utilización de tecnología adecuada
para ello.[1]
Pensando en una mas amplia gama de posibilidades de sitios
subacuáticos, en la región que nos ocupa y a partir de la
documentación existente, Ponce Sanginés (1992) define cinco
tipos de sitios:
· Los de depósito
ocasional, aquellos donde se ha desechado restos de artefactos
inservibles , descartados o arrojados desde asentamientos
próximos a las orillas. La actividad depredatoria impuesta
durante la colonia española queda evidenciada en la extirpación
de idolatrías que, entre 1570 y 1660, destruyó las manifestaciones
icónicas nativas lanzándolas al mar en algunos casos y a las
lagunas en otros.[2]
· Sitios subacuáticos
de ofrenda. El culto al agua que se realizaba entre otras
formas, arrojando objetos en los espejos de agua como prácticas
religiosas es común a todas las culturas precolombinas.[3]
· Estructuras de
emplazamientos portuarios, entre muelles, malecones y desembarcaderos
precarios. En el caso del lago Titicaca el mismo fue usado
para la navegación en todas las épocas, encontrándose vestigios
de la fase madura de Tiwanaku así como restos del siglo
XIX y XX.
· Estructuras subacuáticas
y asentamientos humanos hundidos bajo las aguas.
· Sitios de naufragio
de embarcaciones.
·
Podríamos agregar y ampliar el estudio subacuático al tratamiento
de las Transformaciones Naturales de las diferentes cuencas
acuíferas de la región y como esas transformaciones incidieron
o no en la tafonomía de los sitios sumergidos.
Los trabajos realizados en arqueología subacuática en la
región de los que tengamos conocimientos hasta el momento
son:
Lago Titicaca
Situado en un punto en donde se dividen las vertientes del
Atlántico y el Pacífico, el Titicaca no pertenece a ninguna
cuenca fluvial, sino que forma una propia, vinculada a los
ríos que integran la cuenca del Amazonas y del Río de la Plata.
Las aguas del Lago Titicaca constituyen el mayor reservorio
de recursos hídricos de la región.
Densamente poblado, el territorio que circunda el lago es
un área que a 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar
y con 9 mil 330 kilómetros cuadrados de extensión, tiene influencia
geográfica, social y política sobre 58 mil kilómetros del
altiplano boliviano y peruano.[4]
La leyenda histórica dice que de sus aguas emergieron Manco
Capac y Mama Occllo, la pareja mítica que dio origen al imperio
incaico. El lago Titicaca es un emblema de identidad nacional
para Bolivia y Perú, que desde el acuerdo de 1957 aceptando
el condominio del Lago, inician estudios científicos a través
del Proyecto Especial Lago Titicaca , creado en 1981 por ambos
países con la participación de instituciones binacionales
e internacionales.
El Lago Sagrado siempre significó un misterio para distintos
grupos de investigadores e inspiró infinidad de leyendas,
entre ellas la de la Ciudad Perdida, lo que llevó a que ya
en 1956 buscadores de tesoros se sumergieran tras el oro de
los Incas.
Entre 1966 y hasta 1992 se practicaron en el Titicaca 12
exploraciones subacuáticas, no todas de ellas con carácter
científico.[5] “De la docena de ellas, 3 fueron
organizadas por el Instituto Nacional de Arqueología de Bolivia,
en una ofició de coparticipe, en cuatro envió delegados, en
cuatro no tuvo intervención. Primero se procedió a la identificación
de sitios y luego se concentró la atención en el arrecife
de Khoa.”[6] Cabe destacar la temprana preocupación del arqueólogo boliviano
Carlos Ponce Sanginés, por llevar adelante desde los años
70 proyectos que incluían las exploraciones subacuáticas.
El investigador dirigió ya en 1975 un equipo que incluía 2
buceadores con el objeto de investigar datos de restos constructivos
en los alrededores del islote de Khoa, y luego en 1981 intervino
el arqueólogo Johan Reinhard. Entre 1989 y 1991 fueron realizadas
investigaciones por miembros del INAR y la fuerza naval, entre
los que se encontraban el mismo Reinhard y el conservador
boliviano Eduardo Pareja. Los hallazgos realizados en el arrecife
de Khoa indican, según los análisis de los investigadores,
que era un sito ceremonial.
En el mes de agosto del 2000 se llevó a cabo la expedición
subacuática Atahuallpa 2000, a través de la organización dirigida
por la Asociación Cultural Akakor Geographical Exploring Onlus
(Lierna, Italia), que contó con la participación de Eduardo
Pareja. Este equipo no solo trabajó en el relevamiento arqueológico
del sector subacuático de las Islas del Sol y de la La Luna,
sino que tuvo como objetivos un conjunto multidisciplinar
que incluía estudiar la geología e hidrogeología del área,
los movimientos de agua, la flora y fauna, y realizar un estudio
médico en mérito a inmersiones efectuadas en altura.
Aguas del Pacífico en las costas del Perú
Para 1980 los restos de un navío fueron ubicados por buzos
marisqueros en el lecho de la Bahía de Chorrillos (Puerto
de El Callao), esto significó que se realizaran algunos trabajos
preliminares que no fueron del todo adecuados pero permitieron
obtener datos del pecio. Desde 1995 el historiador peruano
Jorge Ortiz Sotelo , a través de la Asociación de Historia
Marítima y Naval Iberoamericana, elaboró lo que podríamos
definir como el primer proyecto de Arqueología Subacuática
en el país sobre los restos del naufragio, que de acuerdo
a las investigaciones corresponderían al buque de guerra chileno
San Martín[7],
hundido en 1821 y que habría participado en el proceso de
la independencia americana. Este proyecto cuenta con la colaboración
del equipo de investigadores de la Fundación Albenga (Argentina)
y el interés de la Armada Peruana. Hasta el momento el proyecto
no pudo llevarse a cabo por falta de financiación, solo se
ha realizado un reconocimiento de la zona en el año 1997 por
parte del equipo de investigación. El desarrollo del mismo
es importante para concientizar por la necesidad de una legislación
de protección adecuada y preocupada por revalorizar el Patrimonio
Cultural Subacuático así como para la formación de equipos
de investigadores peruanos.
La mayor parte de nuestro planeta está cubierto de agua.
Este simple hecho siempre ha determinado el desarrollo cultural
y con el paso de las edades, muy diferentes motivos han conducido
al hombre a desarrollar gradualmente su relación con el medio
acuático. La intensidad y resultados de este esfuerzo han
variado en gran medida de forma muy diversa y compleja.
Ignorar la importancia de los recursos culturales sumergidos,
o tener la percepción de que esos recursos están allí para
ser "tomados" sin la intervención sistemática adecuada,
ha significado la rápida degradación y destrucción de muchos
sitios arqueológicos subacuáticos y en consecuencia del conocimiento
que estos generen.
Aunque de desarrollo reciente, la Arqueología Subacuática
recorrió un largo camino, con aciertos y errores. Lo importante
es reconocer que las evidencias del pasado sumergidas, son
también yacimientos arqueológicos que nos brindan una inigualable
información y que la forma adecuada de acceder a su interpretación
es a través de un tratamiento científico, y que América Latina,
a pesar de los problemas económicos, políticos y sociales
que le ha tocado enfrentar desde hace años, no ha quedado
al margen de ello.
Referencias bibliográficas
Delgado, J. Editor. 1997. Encyclopaedia of underwater Maritime
Archaeology. British Museum Press. Londres.
Ortiz Sotelo, J. 1997. En torno a los restos del navío San
Martín. Comunicación presentada en las Jornadas Sanmartinianas.
Mendoza.
Ponce Sanginés, C. Y otros. 1992. Exploraciones arqueológicas
subacuáticas en el lago Titicaca. Editorial La Palabra Producciones.
La Paz.
Valentini, M. 2001. Una mirada desde el río San Javier. Las
campañas de arqueología subacuática realizadas en Santa Fe
la Vieja. En Revista de la Escuela de Antropología. Tomo VI.
Rosario.
[1] Por ejemplo
a partir de la utilización de Magnetómetro, Sonar de barrido
lateral, vehículos sumergibles.
[2] Ver:
Arriaga, P. 1968.Extirpación de la idolatría del
Pirú. En Crónicas Peruanas de interés indígena. Ediciones
Atlas. Madrid.
Ramos Gavilán, A. 1976. Historia de Nuestra Señora de Copacabana.
Academia Boliviana de Historia.
[3] Ver:
entre otros Lothrop, S. 1937. Gold and silver from southern
Perú and Bolivia. Journal of the Royal anthropological institute.
London.
[4] Superficie media 8.400 km2, Cota media 3.810 msnm,
Volumen medio 930.106 hm3,
Longitud máxima 176 Km, Ancho máximo 70 Km., Profundidad
máxima 283m.
[5] Entre ellas: 1966 un equipo argentino dirigido por
Ramón Avellaneda y con el auspicio del diario Clarín. En
1968 las expediciones de J.Y.Costeau. En las décadas del
70 y el 80 equipos japoneses, franceses y norteamericanos,
algunos con personal boliviano y con autorización del Instituto
Nacional de Arqueología Boliviana y otros de forma ilegal
( como la de un equipo japonés en 1977). E 1988 otro equipo
japonés con anuencia del INAR y la participación del arqueólogo
boliviano Max Portugal, exploraron el arrecife de Khoa.
[6] Ponce Sanginés. 1992, pag. 112.
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