Desarrollo Regional a través de la Interpretación del
Patrimonio Cultural.
Patricia Domínguez y Alicia Bernard.
Departamento de Administración de Hoteles y Restaurantes.
Universidad de las Américas - Puebla, México.
E-mail: abernard2000@yahoo.com
"Enamorar, tal vez ahí esté la clave. Uno es
capaz de descubrir en las personas que quiere multitud de valores que
no resultan evidentes para los demás. Interpretar el patrimonio
es, seguramente, poner de relieve esos valores, tal vez pequeños
pero potencialmente inmensos. Interpretar es ayudar a enamorar, y el
patrimonio natural, como el cultural, necesita ser querido"
1. Introducción
La iglesia de Santa María Tonanzintla se encuentra
ubicada en la comunidad del mismo nombre, y políticamente es una
junta auxiliar del municipio de San Andrés, Cholula en Puebla,
México. Su población oscila entre los 3,500 y 4000 habitantes.
Esta junta auxiliar está integrada por tres barrios: el barrio
de San Miguel, el barrio de San Diego, y el barrio de San Pedro. La iglesia
de Tonanzintla contiene un grupo de elementos patrimoniales dignos de
ser interpretados, conocidos y apreciados por los visitantes. Esta afirmación
se basa en el hecho de ser una de las pocas iglesias en México
donde el estilo barroco mexicano se ve plasmado con el arte, la gracia
y la inocencia de aquellos indígenas que la construyeron y después
decoraron. Es la iglesia de Tonanzintla el eje por el cual la vida de
comunidad se organiza, y quiénes con un magno espíritu de
devoción y fe, mantienen no sólo la hermosa obra arquitectónica
del siglo XVI, sino que también conservan vivas las tradiciones
que les han sido heredadas.
El perfil del turista que visita esta iglesia es esencialmente
de corte cultural - histórico, siendo el movimiento de visitantes
alto en comparación con otras iglesias de la región. Sin
embargo, se registra un hecho curioso: Aproximadamente el 60 por ciento
de visitantes que acuden en viaje organizado desde la Ciudad de México
hacia la Ciudad de Puebla, tocan en el camino este templo. No obstante
el recorrido se limita a escasos 10 minutos en los cuales el visitante
no tiene tiempo de interpretar y conocer el patrimonio histórico
- cultural que tiene ante sí. De hecho abandona el sitio sin haber
intimado con las bellezas artísticas que tuvo ante sus ojos, sin
ninguna oportunidad de haber interactuado con gente del poblado, y sin
tener noción del vasto patrimonio intelectual que esta población
representa. Esta situación se debe a que estos grupos son manejados
por un guía, quien marca el ritmo del itinerario, el cual no considera
un tiempo de recreo, reflexión y aproximación con esta comunidad.
La derrama económica es materialmente nula. Se sabe que la visita
turística a un lugar debe generar una contribución económica
a su población. Para el caso de esta comunidad los efectos económicos
de los visitantes a la iglesia no se perciben, debido a que los turistas
no consumen ningún tipo de servicio o producto de la localidad.
(Gamboa S., Domínguez P. 2001)
La economía de esta comunidad se basa substancialmente
de los productos derivados de la leche y del trabajo del campo; los jóvenes
laboran primordialmente en fábricas de muebles que se encuentran
en poblados cercanos. En este contexto y dentro de la vertiente del turismo
cultural, se considera que este sitio puede ser una alternativa para la
economía de la zona, bajo el tenor de sostenibilidad que permita
la conservación del patrimonio, una alta calidad en la experiencia
del visitante, así como una mejora en la calidad de vida de los
pobladores, a través de la concepción de un conjunto interpretativo,
no sólo de la iglesia sino también del interesante entorno
que la rodea.
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